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Piezas con personalidad propia presentó Carlos Orozco en el recital de bajo eléctrico en el Oviedo

León, Gto. 14 de marzo del 2019.


  • Un instrumento considerado como “Acompañamiento” adquiere protagonismo en las composiciones de quien es considerado el Rey del Bajo Eléctrico.

A partir de un instrumento considerado tradicionalmente como “acompañamiento”, Carlos Orozco crea piezas musicales únicas, con personalidad propia, las cuales fueron altamente apreciadas por el público asistente a su “Recital de bajo eléctrico”, en la 4ª. Semana Cultural: Nuestro León.

Carlos Orozco, músico, compositor y cantautor, es uno de los bajistas más reconocidos de León, por lo que es conocido como el Rey del Bajo Eléctrico. Presentó sus creaciones musicales, acompañándolas de una charla en la que expuso a los jóvenes asistentes, los retos y oportunidades de su carrera, así como sus motores creativos.

El Jardín Escultórico del Centro Cultural Sor Juana Inés de la Cruz, fue el escenario para la interpretación de piezas de bajo eléctrico, de la autoría de Carlos Orozco y que están contenidas en sus discos Moiras y Morpho.

El artista compartió que, considerando a la música como un triángulo, la melodía está arriba y el bajo está abajo, con una función rítmica-armónica.  “En la consideración normal de la música, al bajo se le había limitado a “acompañar”.  El bajista podía estar toda la pieza repitiendo el mismo acorde, mientras que todos los demás brillaban alrededor”.  De esta manera, Carlos, al igual que bajistas alrededor del mundo, decidieron convertir a este este instrumento en protagonista por propio derecho.

Piezas como “Cloto” y “Moira” dejaron en claro que el talento, unido a la vocación, la decisión y la disciplina, brindan resultados sobresalientes.

“Se puede decir que soy músico por culpa de mi padre y mi abuela –quienes amaban la música de Beethoven—“. “Cuando Beethoven se ponía “rocker”, el peso de la música recaía en los bajos, y se convertían en antagonistas”.

Aún cuando estudió violonchello con José Covarrubias, abrazó el bajo a los 18 años. En su fructífera carrera ha participado en más de 35 discos con artistas nacionales e internacionales.

El más emotivo para él, es “Cloto” pieza de su autoría y que grabó con la colaboración de uno de los bajistas más afamados del mundo, Michael Manring, discípulo a su vez, del que es considerado un parteaguas para el bajo eléctrico en el mundo: Jaco Pastorius.

Toda una experiencia para los estudiantes Oviedo que tuvieron el encuentro con este artista, quien les aseguró: “Mucho me han preguntado si se puede vivir de la música.  Yo les digo que si, siempre y cuando sea una decisión de cada uno, y se comprometan a tal grado, que profundicen, se adentren en esta profesión y sigan preparándose en ella.”